





Aquel puestito de Crush, donde se despachaban sángüiches de chorizo las 24 horas para los taxistas, los choferes de la "12 de Octubre" (cuando el 531 tenía la terminal en Rodríguez Peña esq. Italia), con el tiempo se fue adaptando al modernismo y pasó a tener nombre francés ("LA LUMIERE FOLLE") y posiblemente mi viejo haya tenido que negociar entre "la nueva ola" y sus "costumbres porteñas" para poder seguir adelante. El fonógrafo y el tango le abrieron paso al wincofón y la música beat. Algo similar a lo que refleja la letra de una canción llamada "CORRIENTES ESQUINA TANGO"... (hagan un alto en la lectura para escucharla).


En la Mar del Plata de hoy existe un refugio llamado "EL SOCHORI DE DORAPA"... Comenta un entendido al respecto: "Atención turistas: si se deciden a visitar al Ciudad Feliz, no se pierdan la casa de comidas que está en la boca de todos. Sita en la popular esquina de Avenida Juan B. Justo y Dorrego, frente a la bicicletería de los Curuchet y el Parque Municipal de los Deportes, se halla la choripanería al paso "El Sochori de Dorapa".

Sitio de culto de todo marplatense cool, así como de los sufridos fans de Aldosivi y Alvarado (en su dura lucha por llegar alguna vez a Primera División) y de los asistentes a los shows musicales del Patinódromo o del Microestadio. En el piso todavía pueden recogerse algunas balas de goma, recuerdo de la memorable represión policial durante el show de Los Redonditos en junio de 1999. La especialidad de la casa es el choripán con chimichurri grado 6 de la escala de Richter, que ha llegado a hacer saltar por los aires un contador Geiger utilizado por unos investigadores australianos.



Una relfexión final: "Siempre pensé que un chori es para un vegetariano, lo mismo que la manzana prohibida para Adán" ¡Se deben morder la lengua cada vez que pasan por un puestito de choris! ¿O no?
Hasta la próxima.
HIJITUSLOGÍA.