¡Este que, bondis eran los de antes! - diría Puchito en la Trulalá de hoy...

Chiquitos, prolijos, limpitos, decorosos, aunque la gente viajaba como sardinas al igual que en nuestros tiempos. Eran épocas en las que sólo doce pasajeros conseguían asiento, unos ocho hacían el viaje parados y se permitía que tres o cuatro viajaran colgados y sin pagar boleto... ¡Lejos estaba la "idea" de la puerta trasera! Prohibido salivar, fumar y el uso de radio...

