La vida los unió en el momento menos esperado... Recordemos como fue:

Los "Patronatos de la Infancia" siempre fueron lugares grises...
Pero uno de los lugares por los que no nos gustaba mucho pasar, era por las cercanías del "Asilo Unzué". Dicen que los chicos son "muy perceptivos"; a mí no me gustaba para nada ver el trato que le daban a esos chicos huérfanos en el trayecto de regreso de la playa al asilo...

Como tampoco me gustaba el trato que le daban Eduvigia y Simpronia a Raimundo... ¡Mírenlas bien! ¿Se imaginan lo que debe ser para un niño estar bajo el yugo de estas dos "señoras"? Decir que Raimundito, a fuerza de hacerles la vida imposible, logró zafar del Patronato y conocer a un alma noble, a un pan de Dios como LARGUIRUCHO...



¡Pobre Largui! Viene todo contento pensando en compartir un mediodía con Raimundo y se encuentra conque su casa se está prendiendo fuego...



La expresión "a la frinfra" sin dudas es más vieja que el minué (ya le consultaremos su origen al "Profe Esteban Giménez"). Es interesante pensar en qué palabras diría un chico de nuestros tiempos bajo la misma situación...



¡Con semejante nariz, a Larguirucho lo que menos le puede faltar es "olfato"! Así es que Raimundo confiesa que estaba fumando, pero aquí viene la parte de la historia que da lugar a la reflexión...



¡Vieron que fácil se arreglan los problemas entre padre e hijo cuando hay diálogo y comprensión! ¿Alguien puede dudar que Larguirucho y Raimundo, los dos solitos viviendo en una humilde casilla de madera, son una verdadera "FAMILIA"? HIJITUSLOGÍA.